He decidido que este fin de año sea una vacación verdadera, seguir los consejos de mi pareja y disfrutar esta temporada sabática que me he ganado, experimentar y re-significarlo todo, y debido a ello mi personalidad que es un caballo alado empieza su transición final a cisne negro. Por otro lado el código genético de mi alma que es un escorpión, solicita como un ave fénix lanzarse al fuego para renacer de cenizas.
Cómo las águilas después de cambiar dolorosamente su plumaje toca volar de nuevo, quemar las naves y entender que ya no hay marcha atrás, después de los caballos y sus valiosas lecciones sigue ser fuertes, pacientes y libres, libres de ansiedad, expectativas, presiones y culpas, que en su mayoría no son propias pero como pesan, así que la decisión más importante y más difícil es soltarlas.
FOTO: Jaume de Laiguana
ARTE: Greg Swales
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