Con pasos firmes sigo avanzando y re-significando el sentido de mi vida en un nuevo país, un nuevo hogar, nuevos proyectos, pero todo eso no basta para borrar mi esencia, tanto lo positivo como lo negativo, supongo que esa ha sido la lección más grande: somos lo que somos, no podemos escapar de ello. Me abrazo a la rutina, al ejercicio, al gimnasio, a las clases de catalán y en ocasiones me aferro con más ganas a algunas pausas que me llevan a una zona más oscura, familiar, demasiado familiar por lo cual me concentro para que esta necesidad no dure demasiado. Por otra parte me da gusto ver como aparecen nuevos personajes, como sigo interactuando a la distancia con mis almas gemelas y agradezco la lección: somos lo que somos, no podemos escapar de ello, pero si podemos evolucionar de nuevo.
Hay una epifanía que llega en el tiempo correcto... ni diré más sólo cerraré los ojos y recodaré una oración como mi mamá me la enseñó:
"Ángel de mi Guarda, mi dulce compañía no me dejes solo ni de noche ni de día.
Ángel de Dios que eres mi custodio ya que la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, dirígeme y protégeme de todo mal Amén"
Y seguimos con la acción, enfrentar la realidad y los nuevos retos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario