No pasa nada, o mejor dicho, todo pasa, hasta el Apocalipsis, evento que se conjura a veces por prueba a veces por error y agota. La recompensa es entender que habiendo pasado todo, y tal como lo deseaba, hemos fortalecido el cuerpo, el espíritu y el alma.
IMÁGENES: N.P.I. (NO POSEO INFORMACIÓN)


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