Han pasado seis meses desde que arribamos a la ciudad de Barcelona para vivir una nueva temporada de nuestra existencia. A nivel personal durante este tiempo he podido experimentar mucho con todas mis teorías y mis certezas, a la vez me he permitido disfrutar los cambios y he decidido seguir las pistas y caminar por aquellos laberintos que la ciudad condal me va mostrando todos los días.
Dijo Steve Jobs que sólo podemos conectar los puntos mirando hacia atrás, por ello me he permitido retirarme y bajar la velocidad para conectar 33 años llenos de experiencias y eventos.
De estas conexiones, surgen pequeñas revoluciones, construyendo nuevos paradigmas más flexibles en los que existe mucha influencia de aquellas palabras extraídas de la bula papal:
"No juzgar y no condenar significa, en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona y no permitir que deba sufrir por nuestro juicio parcial y por nuestra presunción de saberlo todo. Sin embargo, esto no es todavía suficiente para manifestar la misericordia. Jesús pide también perdonar y dar."-Franciscus
Buscar la misericordia no es una revolución pequeña, “petita” en catalán, todo lo contrario es posiblemente la revolución más grande de todas. En un mundo que se niega a la colaboración, que ha sucumbido ante la moda del individualismo y donde lo más cómodo es escupir ideas en un ordenador y seguir con la rutinaria existencia; es en este mundo donde me encuentro con la primera noticia: no he sabido ser misericordioso ni siquiera conmigo mismo.
Esto ya lo había comentado en algún texto anterior y sonaba igual de trágico porque generalmente el otoño y el invierno los vivo desde el ocultamiento y la introspección. Pero con la llegada de la primavera, la pascua y el mes de NISÁN (Aries) me siento más indulgente y un poco más relajado, menos “azotado”; por ello confío en haber conectado bien los puntos y confío también que el presente tendrá sentido para el Fran/Francisco/Paco/Pacoy que le toque en el futuro conectar estas ideas.
Es por ello que iniciamos el Volumen 2 de la Temporada XXXII de mi existencia, buscando nuevos sonidos, películas, libros y lugares favoritos muy a mi pesar en una ciudad que no se cansa de sorprenderme, que me enseña a reconstruirme constantemente, perdonarme, conocerme, reinventarme y de cierta forma seguir buscando mi independencia.

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