Durante el viaje a Zaragoza tuve tres sueños:
En el primero tengo los pies destrozados, rotos, deshechos, la gente a mí alrededor corre feliz, se aleja, yo siento envidia, frustración y coraje… DESPIERTO.
Para el segundo han decidido reaparecer personajes de temporadas pasadas, todas juzgándome, todas pendientes de mí, lo que puedan susurrar, pensar o decir a mis espaldas me angustia, demasiado… DESPIERTO.
Finalmente el tercero es uno recurrente, de nuevo en la universidad, esperando una clase para la que no estoy preparado, a la que no he asistido y de la que no he realizado los deberes pertinentes, es una clase con un gran maestro, al cual nunca llego a conocer, pero me atemoriza más decepcionarlo que una mala calificación… DESPIERTO.
Dicen que durante los sueños podemos encontrar mensajes del alma que conscientes no logramos escuchar, para estos tres casos hablamos de tres pilares que entiendo debo edificar a partir de tres grandes debilidades: la envidia, el peso exagerado que en ocasiones le brindo al “qué dirán” y esos episodios de procrastinación que me alejan del principio y fundamente que yo elegí.
ARTE: Retablo Mayor de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario